Futurismo fueron unas jornadas en las que reino el aprendizaje, los conocimientos y el profesionalismo, tanto de los ponentes como de las personas encargadas de impartir los talleres de una manera mas práctica y cercana. 

En dichos talleres, se trataron diversos temas pasando por la sostenibilidad, el servicio al consumidor, el visual thinking y finalmente, la seguridad digital.

Hoy en día vivimos conectados a diversas redes, desde la que cualquier hacker puede acceder a nuestros datos personales almacenados en todos nuestros dispositivos, desde el ordenador hasta el reloj inteligente que mide nuestro ejercicio físico. 

Igor Lukic, el encargado de impartir este taller, centró nuestra atención en dos conceptos básico pero muy importantes que tenemos que tener en cuenta para hablar de ciberseguridad con propiedad y en caer en las confusiones típicas al hablar del tema.

El hackeo es el conjunto de prácticas éticas de apropiación de recursos de manera legal, por medio de un contrato con unas condiciones establecidas para descubrir vulnerabilidades en equipos informáticos y mejorarlos en base a ello. A menudo, podemos ver en la prensa la designación de hacker como un adjetivo negativo cuando realmente quieren referirse a cibercriminales. No obstante, el hackeo es siempre bueno.

El primer tutorial que se conoce de prácticas éticas de hacking fue el Phrack Inc, que data de 1986. En él se recogían diversos códigos y algoritmos de números, letras, emojis y caracteres especiales para realizar diversas acciones en la red como acceder a una IP particular.

En el sector turístico la ciberseguridad no está a la orden del día, las inversiones en este área son mínimas, al contrario de, por ejemplo, el sector de las aerolíneas en el que la inversión en ciberseguridad es sumamente alta. Esto provoca que la seguridad de los hoteles sea muy pobre. El no parchear direcciones permite que se pueda controlar datos sensibles de pasajeros simplemente tocando un par de veces cualquier dispositivo abierto al público como pantallas táctiles o tablets. 

Por otra parte, el turismo es más inseguro que antes. Desde la última década, un turista no puede ir a la playa sin estar constantemente vigilado. Por ejemplo, las instalaciones para garantizar accesibilidad a los discapacitados llevan instalados diversos mecanismos para controlar el orden en todo momento. El dato se ha convertido en el oro del siglo XXI, y esto no es necesariamente malo, siempre y cuando no se use de forma inmoral. 

El cibercriminalismo es totalmente lo contrario al hacking. Es la organización en bandas criminales con la finalidad de conseguir, de manera ilegal, datos sensibles de personas para secuestrar archivos, realizar suplantaciones de identidad y realizar espionaje. Estos cibercriminales buscan la forma de acceder a tus dispositivos con tu consentimiento mediante,enlaces y encuestas, ya que es la única manera de que el antivirus de tu dispositivo electrónico no alerte de este robo. Por ello es importante no acceder a enlaces que no sean oficiales y seguros, y no dejar conectado el wifi cuando sales de tu domicilio.

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