Alejandro Gómez es un apasionado de la naturaleza y un enamorado del mar, esto hizo que se decidiera a hacer una formación como socorrista mientras buscaba trabajo como técnico de sistemas informáticos. Sin embargo, su pasión por los deportes al aire libre hace que hoy en día siga trabajando en playas.

Ha trabajado en el municipio de Arona, pero desde el día 20 de mayo es socorrista en las playas de Adeje.

 

FC – Háblanos de tu trayectoria profesional, ¿cómo llegaste a ser socorrista? ¿siempre has trabajado en playas o también en hoteles? Cuéntanos tu historia

AG: Llevo trabajando como socorrista 7 años. Yo era técnico de sistemas informáticos y cuando llegó la crisis me echaron de mi anterior trabajo, y fue cuando decidí lanzarme al mundo del socorrismo.

Lo que me impulsó fue el poder estar en contacto con el mar mientras estaba en el paro buscando realmente trabajo de técnico de sistemas informáticos, pero me encantó este mundo y decidí meterme en ello de lleno.

Sobre todo he trabajado en playas, pero también en algún momento en hoteles aunque, sinceramente, el trabajo en hotel no me gusta tanto, prefiero el de playa.

FC – Por lo tanto, ha sido algo más de contacto con el mar y la naturaleza, y por eso prefieres el trabajo de un socorriste de playa que de piscina, ¿no?

AG: Exacto, porque yo desde siempre he estado en contacto con la naturaleza, ya sea el mar o montaña. De todas formas también me gusta el contacto con el usuario, y en un hotel tienes más, pero el entorno no es comparable.

“No querer estar en casa me llevó a hacer el curso, y me enamoré de la profesión”


FC – ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

AG: Sin duda es estar en contacto con el mar y con la gente. Me gusta mucho entablar relación con los usuarios de la playa, ya que siempre hay usuarios relativamente fijos o que no son fijos pero que vienen y te preguntan.

Y evidentemente también el poder ayudar a usuarios, sobre todo en cuanto al trabajo en Arona la parte más bonita era el tema del servicio del baño adaptado a personas con movilidad reducida, y ayudar a esos usuarios que no habían entrado al mar en su vida a poder hacerlo, y ver su cara de felicidad.

FC – ¿Antes de la crisis del coronavirus como vivias el día a día de socorrista?

AG: Antes del Coronavirus trabajaba en Arona y era el coordinador del servicio, nos pasábamos los 365 días del año vigilando sus tres principales playas: Las Vistas, El Camisón y Los Cristianos. En temporada de verano también ampliábamos nuestro servicio a alguna otra playa, y mi principal función era coordinar todo ese servicio.

FC – Siete años dan para mucho, y en tu trabajo tienes contacto con mucha gente, lo que te expone a diferentes situaciones, ¿tienes alguna anécdota destacable de estos años?

AG: Anécdotas tengo muchas, positivas te podría decir pues por ejemplo una vez que salvé un delfín, lo que comenté sobre el servicio adaptado y sobre todo la cara de un niño cuando lo metes en el agua por primera vez, es bastante gratificante, lo recuerdas toda la vida, los niños comienzan a confiar en ti y cuando vuelven a la playa te buscan y te preguntan.

Y como negativa, pienso que algo que marca para siempre la vida de un socorrista es la primera muerte, porque por desgracia si te dedicas a esto tarde o temprano te encontráis con una, y claro que te marca. A mí en particular más que la persona en sí, lo que más me costó fue atender al familiar, porque en este caso habían venido unos días de vacaciones y pasa algo como esto, creo que eso fue para mi lo más duro.

Evidentemente, no quiero decir que el resto hayan sido menos duras, pero la primera es siempre la que más te marca, y creo que todos lo que se dediquen a este mundo estarán de acuerdo, incluso hay personas que dejan la profesión después de algo como esto.

“La primera vez que intentas salvar a alguien y no lo consigues es la que más te marca”


FC – Todos los sectores se han visto afectados por el estado de alarma, ¿qué pasó con tu trabajo?

AG: Fue un periodo de muchos cambios, y no solo por el estado de alarma, sino porque la licitación en el Ayuntamiento de Arona cambió, de una empresa a otra, y fue un periodo de mucho estrés. En primer lugar, la anterior empresa nos subrogó a esta nueva, y no nos hicieron ERTE, seguimos en las playas, incluso ampliamos el horario, pasamos de estar de 10:00 a 18:00 a de 08:00 a 18:00, pues nos encargamos de vigilar las playas, colaborando con Protección Civil y las Fuerzas Seguridad del Estado para que la gente no hiciera uso de las playas en ese primer periodo de estado de alarma.

Cuando después se decreta el uso de las playas para actividades deportivas me rescata de nuevo la empresa para el municipio de Adeje, pero trabajaba desde casa en las oficinas preparando toda la documentación y entrevistas para los socorristas.

Es a partir del 20 de mayo cuando sí que empezamos, un poco en la misma línea, viendo que la gente hiciera el uso correcto, es decir, que todavía estaban las playas y franjas horarias de uso deportivo y para personas mayores y niños, e intentando hacer que estas normas se respetaran.

Cuando pasamos a las fase 2 ya es más de uso libre, y comenzamos con nuestro trabajo de una manera normal, aunque también sumamos la labor informativa de las nuevas normas que se han impuesto.

FC – ¿Es la gente respetuosa con estas las normas?

AG: Como norma general, lo respetan o lo intentan respetar. Siempre hay quien no respeta, pero como en todo. Yo creo que al final prácticamente todos estamos concienciados de que esto es grave y la gran mayoría de la gente intenta respetar. El ayuntamiento ha puesto normas concretas que muchas veces el ciudadano no conoce, por tanto, las personas vienen y nos preguntan.

Cuando abrieron las playas para uso normal los dos primeros días fueron un boom. Las playas estaban llenas y era muy difícil el que se mantuviera la distancia de seguridad, porque además coincide en que por la tarde la marea es alta y la zona de arena se reduce a la mitad y se hace más complicado. Tuvimos que hacer la labor informativa para que la gente se separase, ya que en las playas del municipio de Adeje no se está reservando, se está controlando por nuestra parte de nosotros que la gente esté separada y , que de forma correcta, y si hubiera algún problema nosotros avisamos a la autoridad competente. En principio, no hay restricciones de horario como en otros municipios.

“Los dos primeros días después de que abrieran las playas venía mucha gente y era difícil mantener la distancia de seguridad”


FC – La sosteniblidad y el cuidado de las playas son temas muy actuales en nuestras Islas, y la gente está bastante concienciada de ello, en cuanto a tu trayectoria, ¿te han encontrado con personas que no cuidan las playas?

AG: Sí que me he encontrado con algunos, aunque son pocos. Es verdad que hay personas que no les ha entrado en la cabeza que solo tenemos un planeta y que hay que cuidarlo, pero las personas que no respetan el cuidado de las playas, no respetan ningún otro tipo. Entonces, bueno… es una labor de concienciación, información y formación. Cada día todos estamos más concienciados en que hay que cuidarlo, salvarlo y ser lo más sostenible en todas las actividades que hacemos. No solo en ir a la playa, sino en todo lo que hacemos.

Nosotros en las playas también intentamos hacer una labor formativa con los usuarios en este sentido, intentamos estar pendientes para que se haga el mejor uso posible de la playa y que la gente recoja la basura que va generando.

FC – ¿Y crees que ahora, después del COVID19, la gente será más respetuosa con el medioambiente y con la limpieza en las playas?

AG: Espero y deseo que sí, aunque sinceramente creo que se nos va a olvidar pronto. En cuanto lleguemos a una cierta normalidad, creo que al ser humano por naturaleza se le olvida todo pronto y vamos a estar como antes. Es decir, el que respetaba va a seguir respetando y el que no, pues creo que no.

FC – Y para ir finalizando, ¿ es la gente respetuosa con tu trabajo? ¿hacen caso a las indicaciones que les das?

AG: Bueno, ahí tenemos la piedra de nuestra profesión. Nosotros, evidentemente, no somos autoridad, somos simplemente un servicio público de vigilancia y salvamento. Es verdad que hay mucha gente que no nos respeta, que piensa que nuestro trabajo es estar en la playa tomando sol y sin hacer nada más, cuando realmente no.

En ese sentido, sí te diría que hace falta mucha labor de formación por parte de nuestro colectivo y de las administraciones. El usuario extranjero, en general, respeta más que el usuario local. No quiero generalizar del todo, pero es verdad que el usuario extranjero, entre que no conoce la zona y que yo creo que están más acostumbrados, respeta más. El usuario de aquí nos ve como que estamos en la playa tomando sol todo el día, que no hacemos nada o que somos unos vagos.

FC – Por lo tanto, ¿dirías que hay mucho prejuicio en tu profesión?

AG: Claro. Hay una serie que ha hecho mucho daño, hay mucho socorrista que no respeta la profesión y que también hace mucho daño. Por unos pocos, se nos juzga a todos.

También es verdad que mucha parte de la culpa la tenemos el gremio, pero estamos intentando tomar medidas para que sea una profesión que se tome más en serio, tanto la gente como muchos de los que trabajan en el mundo.

Lo que es la formación de los socorristas se está intentando hacer más larga. Hasta hace unos años, una persona con un curso de cuarenta horas podía trabajar de socorrista, y en cuarenta horas no da tiempo material a que una persona pueda estar formada. Se necesita un periodo más largo, un periodo de prácticas, eso se está intentando hacer y ya muchos de los ayuntamientos están concienciados en que no se puede contratar a personas que solo tengan ese tipo de cursos.

“Queremos ampliar la formación ya que cuarenta horas no son suficientes”


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