Tanta terminología muchas veces nos distrae de lo verdaderamente importante: cuidar el planeta y a todos sus habitantes. Para intentar paliar esta confusión provocada por tanta terminología vamos a exponeros en este artículo cuáles son cada uno de los términos y en qué se diferencian, ya que son clave del turismo sostenible del futuro.

ECOTURISMO

El ecoturismo es un movimiento que creció enormemente en la década de los 80, justo cuando el turismo se transformaba de microempresas hacia grandes touroperadores. Los conservacionistas lucharon con uñas y dientes para proteger importantes ecosistemas y hábitats de todo el mundo contra el desarrollo, y su argumento ganador fue que el turismo, o el ecoturismo, como se acuñó entonces, podía proporcionar ingresos vitales a la zona si la tierra o la costa se dejaban sin desarrollar.

Se amplió su definición en 1993 para incluir también la importancia de apoyar a las comunidades, diciendo que «el ecoturismo es un viaje y una visita ambientalmente responsable a áreas naturales relativamente inalteradas, con el fin de disfrutar y apreciar la naturaleza que promueve la conservación, tiene un bajo impacto negativo para los visitantes y proporciona una participación socioeconómica beneficiosa para las poblaciones locales», una definición que luego fue adoptada por la UICN en 1996. Porque, fundamentalmente, creemos que los principios de cuidado de las comunidades locales, el medio ambiente y el patrimonio pueden y deben aplicarse a todas las formas de turismo.

TURISMO SOSTENIBLE

La sostenibilidad y el desarrollo sostenible consisten en crear un equilibrio. Sin embargo, no estamos convencidos de que, cuando se trata de la terminología y el turismo, las palabras sostenible y desarrollo sean siempre compatibles. El debate sobre los vuelos es un ejemplo de ello, porque en cuanto salimos de casa para ir de vacaciones, entramos en el tormento del transporte , que en su mayoría son contaminantes. Por lo tanto, el turismo sostenible es una contradicción en los términos. Lo que nos lleva de nuevo a las definiciones, y a por qué preferimos el término «turismo responsable».

Nuestra única conclusión es que debemos volar menos, y cuando lo hagamos, debemos viajar de forma responsable para garantizar el beneficio local. Podemos seguir gritando esto desde las azoteas, pero la realidad es que, a menos que haya un acuerdo global que limite los vuelos o una fiscalidad internacional sobre los mismos, la gente seguirá volando. No podemos pretender que las vacaciones sostenibles sean en realidad posibles actualmente, pues no lo son, a no ser que vayas andando, nadando o en bicicleta, te alojes en un hotel construido de forma sostenible con energía renovable y no comas más que alimentos orgánicos de origen local.

No obstante, es nuestro deber reducir al máximo el impacto que podamos tener sobre los destinos y los ecosistemas.

VIAJES ÉTICOS

Aunque es un término válido, los viajes éticos está en un dilema. ¿Debe uno viajar a Birmania o, de hecho, debe llamarla Birmania o Myanmar? ¿Qué ética hay detrás de las segundas residencias en el turismo? ¿Debemos asistir a piscinas en países donde la gente está privada de agua potable? ¿Hacemos la vista gorda ante los problemas de derechos humanos al viajar a China? ¿O el crecimiento de la industria del turismo sexual infantil al viajar a lugares como Madagascar o Tailandia?

Sopesar las opciones más éticas es una parte fundamental para convertirse en un turista más responsable, por lo que no solemos referirnos a los viajes éticos como algo separado del turismo responsable. Algunas cuestiones éticas son blancas y negras, como las vacaciones de voluntariado en las que se trabaja con niños vulnerables, mientras que hay muchas otras que dependerán de la cultura de origen del viajero, y será ese turista el que decida bajo su criterio ético y moral.

EL FUTURO: TURISMO COMUNITARIO

El turismo comunitario es aquel en el que los residentes locales (a menudo rurales, pobres y económicamente marginados) invitan a los turistas a visitar sus comunidades a cambio de alojamiento. Los residentes obtienen ingresos como administradores de tierras, empresarios, proveedores de servicios y productos, y empleados. Al menos una parte de los ingresos de los turistas se destina a proyectos que benefician a la comunidad en su conjunto.

El turismo comunitario permite al turista descubrir los hábitats y la fauna locales, y celebra y respeta las culturas, los rituales y la sabiduría tradicionales. La comunidad sería consciente del valor comercial y social que tiene su patrimonio natural y cultural a través del turismo, lo que fomentará la conservación comunitaria de estos recursos. El alojamiento y las instalaciones turísticas tendrían un nivel de calidad suficiente para los visitantes occidentales, aunque éstos esperen un alojamiento rural sencillo. Las comunidades deberán tener acceso continuo a un teléfono (que podría ser necesario para la asistencia médica) y acceso diario al correo electrónico (que será requerido por los operadores para confirmar las reservas).

Photo by http://www.world-wide-gifts.com

Esperamos que esta información sea de gran ayuda para todos nuestros lectores viajeros, empresarios, y trabajadores; para seguir en nuestro camino para conseguir un turismo sostenible y así salvar el futuro del planeta.

Autor: Miguel Angel Hernanz Cantero

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