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El año 2022 ha sido marcado en la agencia como la recuperación del turismo, lo que no preveía nadie es la crisis energética y de los carburantes debido, entre otros, a un acontecimiento que ya es historia dentro la humanidad, el conflicto armado entre Rusia y Ucrania. Estos factores han producido una fuerte inflación que ha provocado varios problemas tanto en el turismo como en los proveedores de servicios turísticos.

Debido a la subida general de precios, se ha lastrado la tan ansiada y necesaria recuperación de este sector, tan importante en el PIB de los países, en España esta industria es de vital importancia.

Con las cifras en la mano, hay que destacar que a nivel de reservas no se ha notado mucho los efectos de esta recesión, solo ha provocado una cierta ralentización del propio devenir del turismo. Por ejemplo, en Semana Santa las reservas solo han caído un 7% de lo esperado. Es más, los datos de cancelación también se mantienen en parámetros normales.

Plata de La Concha, Donostia



Donde radica el mayor problema es en el precio de los carburantes. La fuente de energía es de vital importancia en el traslado de los propios turistas como en el traslado de mercancía necesaria para las empresas turísticas; afecta tanto directa como indirectamente. Esto repercute en el precio final, posibilitando dos situaciones: un precio elevado para el cliente y, una disminuida o nula rentabilidad para las empresas de transportes de viajeros.

“Con el actual contexto inflacionista y la guerra en Ucrania es muy difícil hacer pronósticos, pero la realidad es que la demanda sigue consistente en términos generales. Parece ser que de mantenerse la situación estable, no afectaría en demasía al turismo” , afirma Ricardo Fernández, director general de Destinia. El propio ímpetu del viajero de hacer turismo podría estar beneficiando a que en el caso español no se haya notado una gran bajada. Otro hecho que ha beneficiado a nuestro país es que es visto como una zona segura, al encontrarse lejos del conflicto.

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Palacio de La Magdalena, Santander



Donde sí puede perjudicar a España el conflicto es en el turismo estadounidense, al ver este a Europa como un pack completo. Otro mercado del que no se esperan grandes cifras es del asiático, al existir unas fuertes restricciones actualmente.

Aunque, las empresas siguen teniendo que hacer frente a sus propios altos costes de producción. Pese a las casi imperturbables cifras de reservas turísticas, los proveedores de servicios turísticos asumen gran parte del problema derivado de los carburantes, al llegar a repercutir como máximo en el turista una media del 26% de los incrementos de costes. De la misma forma se ven obligados a lidiar con la subida de los costes salariales en un 7,8% y a absorber el 74% de las subidas de precios en sus cuentas de resultados, en un sector que durante los dos años de la pandemia ya había experimentado una caída del 54% en sus ingresos.

Mayor urgencia viven las agencias de viajes, las más damnificadas por la pandemia. La situación de muchas de ellas es crítica, sus niveles de recuperación están siendo más pequeños que el de otras empresas del sector. De hecho unos 10.000 empleados se encuentran en ERTE (un 30% del sector). Debido a que las mayores restricciones de movilidad fueron las que involucraban el traslado del turista internacional, las agencias fueron las que vieron más lastradas sus cifras, al depender su actividad en un gran margen de este tipo de turista. A esta delicada situación se suma ahora los problemas derivados de la inflación.

Yarek Marichal

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