¿Quién no ha soñado alguna vez con volar?

 

Una pregunta muy recurrente en nuestra infancia era: ‘Si tuvieras un superpoder, ¿cuál sería?’ y, ¿quién no contestó alguna vez que era volar? Volar como sinónimo de libertad, de paz, de tranquilidad y de ver la vida, de nuevo, desde otra perspectiva.

 

Cuando tienes la oportunidad de hacer algo que siempre has imaginado no puedes dejar de darle vueltas en tu cabeza. Te preguntas cómo te sentirás, si te pondrás muy nervioso, si te dará miedo, si todo saldrá bien. Un sinfín de pensamientos pasan por tu mente. Hasta que llega el momento.

 

Y cuando llega sonríes, puede que de nervios, o quizás de emoción, pero lo haces. Los pasos son muy sencillos: correr para poder salir, sentarte una vez estés en el aire, y disfrutar al máximo. La adrenalina se va apoderando de ti y se mezcla con el miedo y el riesgo, hasta que ocurre: observas como tus pies empiezan a dar pasos en el aire, como el arnés te sujeta, como la brisa te da en la cara, y de repente todas las preocupaciones desaparecen, y todo lo que rondaba por tu mente da paso a una sensación infinita de paz, tranquilidad y serenidad.

 

“Una mezcla se sensaciones constante”

 

La vista después de despegar de 1330 metros de altitud desde Dos Hermanas es algo que difícilmente olvidaré. Atravesar el mar de nubes justo después de ver la “Gloria”, que es como llaman al arcoíris circular que se forma alrededor de tu sombra sobre las nubes, esquivar corrientes y gritar mientras girábamos, son momentos que se seguirán repitiendo en mi mente como si de una película se tratase aunque pasen los años.

 

Tener la posibilidad de ver la vida desde el aire es sin duda algo inolvidable. Tu perspectiva cambia y tu desorientación crece, pero un sinfín de nuevas sensaciones se apoderan de tu cuerpo, y es ahí cuando lo sientes, te das cuenta de lo que estás viviendo en ese instante y de que tienes, literalmente, el mundo a tus pies.

 

 

Volando con profesionales

 

No podemos olvidar que se trata de un deporte de riesgo y que por lo tanto hay que seguir las recomendaciones y las instrucciones de los instructores.

 

Nosotros tuvimos la suerte de ir acompañados por grandes profesionales, como es el caso de Canarias Acro Team, que pertenecen a la Selección Española de Parapente Acrobático y quienes consiguieron en 2014 y 2015 el título de subcampeones del mundo.

 

Sin duda El Hierro es el lugar perfecto para practicar deportes extremos. Su paisaje, sus microclimas y la cantidad de profesionales que existen en la Isla, hacen que se den las condiciones perfectas para llevar a cabo uno de los mejores vuelos en parapente del mundo.

 

 

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