Manolis Psarros: “Overtourism, un término nuevo para un problema viejo”

Durante las jornadas del Gran Foro de Futurismo Canarias 2019, nuestro invitado Manolis Psarros centró su ponencia sobre el fenómeno internacional de la masificación turística, o el denominado “overtourism”.

Manolis Psarros es consultor de marketing y gestión de destinos turísticos con origen griego. Es el fundador y director ejecutivo de TOPOSOPHY, una empresa que ofrece estrategias y soluciones de marketing integrado para destinos y empresas turísticas. Al lado de su trabajo como director ejecutivo trabaja como consultor para varias organizaciones como la Asociación Europea de Comercio de Hoteles y Restaurantes (HOTREC), el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (UNDP) y Marketing de Ciudades Europeas (ECM).

En su exposición, Psarros abordó las raíces, consecuencias y posibles soluciones para el creciente problema que presenta el overtourism.

El turismo ha sido visto por décadas como un fenómeno positivo o como el “maná que venía del cielo”, generando puestos de trabajo, contribuyendo masivamente al PIB nacional y local y, además, ha ayudado al enriquecimiento cultural, social y lingüístico de los destinos receptores. Sin embargo, en la actualidad este fenómeno está cambiando, y aunque sin lugar a dudas, cuenta con una multitud de aspectos positivos, los últimos incidentes en algunos destinos ya consolidados muestran un cambio en la percepción sobre el mismo.

Muchos destinos sufren de un incremento demasiado rápido de visitantes, lo que conlleva grandes amenazas para el medio ambiente, además de un peligro para la identidad y la cultura del lugar; las infraestructuras por su parte dañan seriamente lugares de interés y monumentos históricos.

En países como España y Francia, el número de turistas ya ha superado a la población local. Sin embargo, esto no es algo nuevo. Ya ha sido anunciado por académicos y especialistas en turismo que han identificado la correlación entre el crecimiento turístico y los efectos en los destinos locales desde 1970 y 1980.

La saturación turística es un problema grave, muy relacionado con el crecimiento natural de la población mundial y con el aumento del tamaño de la clase media, que contribuye al gran aumento de la actividad turística. La mayoría de las grandes capitales y ciudades del mundo ya sufren esa congestión, aunque no es sólo un problema de las ciudades, el overtourism puede ocurrir en todos los tipos de destinos: rurales, costeros, urbanos e incluso históricos.

Según Psarros, los destinos más vulnerables son los que tienen mayor riesgo de sufrir los impactos del cambio climático, y a la misma vez, estos son los destinos con mayor dependencia del turismo, como son islas y muchos destinos mediterráneos o caribeños. Otros destinos muy vulnerables son los que tienen una clase media en auge, como en el sur y sureste de Asia, o destinos cuyos gobiernos disponen de poca capacidad de gestión de ese crecimiento turístico en cuanto a capital humano y capacidad económica.

En el caso de Montenegro, el masivo crecimiento turístico en tan poco tiempo, ha puesto en peligro muchas de sus bondades naturales y culturales, ya que no existía una estrategia adaptada al rápido crecimiento de visitantes. Manolis Psarros subraya que “esta situación ocurre con dos tercios del patrimonio natural y cultural de la UNESCO”.

Los destinos y lugares que llevan a cabo una buena planificación se encuentran bajo la constante presión de introducir nuevas medidas y regulaciones, para afrontar y limitar el incremento de visitantes.

Sin embargo, el fenómeno del overtourism, no solo se puede explicar con el crecimiento de la población y de la clase media. Un gran papel juegan además, los medios de transporte y alojamiento de bajo coste como Airbnb o Ryanair, ya que sus precios asequibles permiten viajar a un amplio espectro de turistas, sin importar el poder adquisitivo.

Otro gran factor es el efecto de las redes sociales y la denominada “McDisneyization”. Aunque todos decimos en voz alta que queremos descubrir los rincones secretos de un destino y vivir como locales, lo que la gran mayoría de los visitantes busca verdaderamente es una forma estandarizada de autenticidad.

“A cualquier lugar que viajemos, no estamos realmente buscando momentos únicos e irrepetibles. Con el efecto de las redes sociales, deseamos esos momentos que otras personas ya han vivido, y queremos tachar ese lugar o experiencia de la lista y decir que también hemos estado ahí”.

Para abordar este problema, Psarros recomienda que cada destino debería diseñar su propia estrategia turística, además de un plan de desarrollo económico, y cita como ejemplos a ciudades como Ámsterdam o Lisboa que ya han desarrollado estrategias para incluir a los residentes en el conjunto del proceso turístico con el fin de lograr un desarrollo más sostenible y mayor satisfacción tanto por parte de turistas y ciudadanos.

Otras fórmulas para encarar la masificación turística son: la ampliación de la temporada en colaboración con empresas turísticas locales, limitación de opciones de transporte, el incremento de precios, y el mayor y mejor uso de las nuevas tecnologías.

Otra tendencia muy debatida últimamente es la implementación de impuestos turísticos o la llamada tasa turística. Destinos como Venecia se enfrentan al turismo masivo en su forma más extrema, y ya han establecido impuestos turísticos muy elevados para poder controlar y limitar el número de visitantes.

“Asimismo, para que estas prácticas de gestión se apliquen con éxito, la participación ciudadana, el diálogo, el consenso, y una comunicación promocional eficaz son muy importantes.”

Resulta esencial incluir a los residentes en el proceso de toma de decisiones. No sólo hay que establecer vías de comunicación con los visitantes, sino también es imprescindible informar a los residentes sobre el desarrollo turístico y las formas más sostenibles de realizarlo.

Un destino turístico exitoso hoy en día no se mide solamente a través del crecimiento, volumen de visitantes y gastos medios. Es imprescindible medir también los aspectos cualitativos. ¿Qué tan contentos están los residentes con la actividad turística? ¿Cómo es la calidad de nuestros atractivos turísticos?

“Cada lugar es único, con diferentes necesidades de planificación y una mezcla social muy diferente que debemos considerar.”

En conclusión, Manolis Psarros subraya que “lo que les importa a las personas son esas cosas muy prácticas que todos entendemos y queremos que ocurran. Tiene que ver con la calidad de vida, el aire que respiramos y el futuro de nuestros hijos.”

por Nele Marie Götzl

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