Un mundo digital: ¿panacea o amenaza para el negocio turístico?

Turista-con-Ipad-web-200x300No queríamos levantarnos del sillón ni ver la realidad que se nos avecinaba. Preferíamos encerrarnos en un despacho a analizar insufriblemente las cuentas de ingresos y gastos, durante días, semanas y meses, pidiendo al cielo una inspiración divina que nos ayudara a recortar aquí y allá, a ser más productivos, a simplificar procesos para ahorrarnos un céntimo de gasto por persona y día, que multiplicado por cientos de personas y cientos de días nos daban un margen suficiente y mediocre para aliviar nuestro sueño durante un par de noches. Aprendimos a hacer alquimia hotelera, a gestionar los recursos como verdaderos héroes, sin que nuestros clientes apreciaran, en la mayoría de los casos, dónde habíamos pegado el tijeretazo. Esto lo aprendimos a hacer antes que la Merkel y el Draghi.

Los cambios siempre son duros, pero hay que aceptarlos. En este mundo tan competitivamente atroz tenemos que ir caminando en paralelo a las transformaciones tecnológicas, nos guste o no, sea incómodo o un fastidio. Quién nos iba a decir hace tan sólo diez años que la tecnología cambiaría de forma tan brutal nuestra manera de decidir cómo vivir nuestras emociones, y cómo afectaría la forma en que nuestros clientes se dejarían seducir por el conjunto de emociones, sensaciones y experiencias que nosotros les proveemos materializados en una adecuada habitación de hotel, en una apropiada cena, o en un idóneo destino como Canarias

Fuente: Blog Ashotel

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